
Collins se dio a conocer en la escena internacional como artista pionera en el género de la fotografía, trabajando a escala monumental e íntima al mismo tiempo. Pese a la amplitud de sus temas, sus preocupaciones se mantienen constantes: la fugacidad de la vida moderna, la interrelación entre memoria e historia, y la voluntad de expresar estas experiencias intangibles a través de las imágenes.
El arte de Hannah Collins, poético y al mismo tiempo político, responde a nuestra necesidad de formas de expresión que puedan ser privadas y públicas. Se trata de un arte con un impulso realista para describir las complejidades del mundo tal y como es, pero deseando también uno mejor.